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El karate tiene mucho groove
Durante la década de los setentas surgió un género cinematográfico llamado blaxplotation, el cual se caracterizaba por utilizar todos los estereotipos setenteros de los estadounidenses afroamericanos para lograr captar su audiencia. Fue gracias a este género que en la actualidad podemos disfrutar de unas de las cincuenta peores películas jamás hechas: Black Belt Jones. Black Belt Jones es protagonizada por el incomparable Jim Kelly, quien ya había tenido una participación secundaria junto a Bruce Lee en Enter the Dragon. Filmada en 1974, la película es una mierda en si y no hay vuelta que darle. Jim Kelly hace de un maestro de karate que debe hacerle frente a unos pandilleros en un suburbio de Harlem, el que es sin duda alguna el mejor lugar para ambientar una película de artes marciales. Dentro de todo lo mala que es la película, esta tiene escenas notables como esa donde Jim Kelly se aforra a unos pandilleros arriba de un vagón de tren y lanza a uno por la ventana el cual queda como con una especie de espasmos que jamás he vuelto a ver en mi vida. La película fue un éxito, contrario a lo que cualquier persona sensata hubiese imaginado, y Jim Kelly se transformó en un icono, lo cual lo llevó a protagonizar varias películas de artes marciales, cada una más mala que la otra. De todo este malgasto de acetato, la más rescatable es Black Samurai. Que quede claro que cuando digo rescatable, no digo bajo ningún caso que se asemeje siquiera a algo bueno. El karateca new wave
Sin duda alguna, Black Belt Jones dejó la vara muy alta y no cualquier karateka negro podría compararse con Jim Kelly. Eso era lo que la gente pensaba hasta que en 1985 se estrenó en los cines The Last Dragon. De verdad, yo no se que pensar de esta película ni tampoco se en que chucha estaba pensando su director, el que no tiene perdón de Dios, ni aunque hubiese estado en la peor volada de tolueno. The Last Dragon es una película de mierda, con todas sus letras, y está llena de todos los clichés propios del cine de los ochentas, que incluye un OST digno de Magnetoscopio Musical. Los personajes son una mezcla de los Jacksons Five con Jem y el protagonista, Bruce Leroy, es un típico adolescente de película teen ochentena, con la pequeña salvedad que se viste con uniforme mao y quiere ser como Bruce Lee. Bruce Leroy debe hacer frente al malvado Sho Nuff, una especie de shogun de Nueva York que se parece más a Afrikaa Bambata que a un señor feudal japonés, que recorre las calles de la Gran Manzana sembrando el terror junto a su pandilla. Para enfrentarse al malulo de Sho Nuff deberá transformarse en el sucesor moreno de Bruce Lee. Una maravilla. La mejor es donde el negro no habla
En Enter the Dragon, el negro de la película no es otro que Jim Kelly el negro karateka aliado de Bruce Lee. Kelly tiene un pequeño papel dentro de la película y se aforra a un par de chinos. En The Game of Death, el negro de la película es el último enemigo al que debe derrotar Bruce Lee. En sentido estricto, el negro no es karateka y se nota, pero la producción de la película pretendió (aunque no lo logró) vendernos lo contrario. Este “karateka” es ni más ni menos que el basketbolista de los Lakers, Kareem Abdul Jabbar. La pelea es de lo mejor, a pesar de lo tronco que es el negro, y una de las mejores cosas es que no hay diálogos de modo que no hay oportunidad alguna en la que Abdul Jabbar la eche a perder con sus tremendos “dotes” actorales. Agradecimientos: Camilo Salas, Disorder.cl Créditos: Francisco Campos Bruce Lee es sin duda alguna el mejor exponente de los actores de películas de artes marciales. Sus películas son de culto y su imagen es conocida casi en el mundo entero. Dentro de la filmografía del Dragón, las dos películas más comerciales y exitosas, Enter the Dragon de 1973 y Game of Death de 1978, tienen como parte de su elenco a un actor de raza negra. |